Transmutación

Transmutación
Minette Erdman | Octubre, 2013.

La falta de gobierno, la búsqueda del ser, de su propio ser… Juan Sebastián, así, sin el apellido inminente…
Juan Sebastián hijo, padre, de su arte, de su discurso plástico, de la vida interior narrada en espacios laberínticos que no llegan a sitio alguno, que se burlan después del afán de hallar el nuevo espacio.
Todo es cíclico, todo parte de la pregunta y Juan Sebastián sabe que sólo el ser humano se pregunta; esa es quizás la mayor de sus tragedias, porque el cúmulo de respuestas le devuelve, irremediablemente, al origen.
Juan Sebastián lo intuye, lo sabe, lo pinta y lo expresa en un desbordado afán de hallarse, de darse.
Nada secreto es su afán por decir, por contar; construye retóricas plásticas que recientemente tienden a lo amorfo. Lo abstracto se le asoma en color que expresa su pasión sin narrar. La pintura le guía ahora lejos de los personajes que hace y que le hacen.
Esta es sin duda una madurez del lenguaje, una consolidación del artista, una expresión que ya no acude a la forma literaria sino al lenguaje plástico contundente.
Pinta, y la inenarrable plástica se asoma sin ningún recato en una superposición de materia que hoy celebra, en color y expresión, lo que quizás sea la ruptura de las historias pintadas.
Una forma, quizás, de puntualizar treinta años de su trabajo plástico, un cambio de rumbo en el que su pintura rebasa a sus propios símbolos.

  • "Los ojos de los otros"
    2013
    Mixta sobre tela
    180 x 240 cm
    Colección particular
  • "Visiones de los otros"
    2013
    Mixta sobre tela
    180 x 240 cm
    Colección particular
  • "Transmutación"
    2013
    Mixta sobre tela
    180 x 240 cm
    Colección particular
  • "La Sirena ll"
    2013
    Mixta sobre tela
    160 x 120 cm
    Colección particular
  • "Abstracción en rojo l, ll"
    2013
    Mixta sobre tela
    200 x 100 cm
    Colección particular
  • "Desconfiguración"
    2011 | Biombo - Tríptico
    Mixta sobre tela y madera
    2x4 m.(abierto) | 2x2 m.(cerrado)
    Colección particular




Fracturaciones

LUIS RIUS CASO
Ciudad de México, 2011.

Fiel a la visualidad retiniana, al impacto estético de los signos, Juan Sebastián nos invita a experimentar el delirio a partir de la obra de arte. Pródigo en colores, en recursos técnicos, en giros virtuosos y barrocos que suelen confiar su efecto al vértigo del primer plano, el artista supera los enormes desafíos que entraña su poética. Así, fiel al concepto de obra de arte, como objeto y como idea, nos convence de muchas cosas: de la persistencia del deseo no obstante nuestra saturación cultural del deseo; de los poderes de la seducción del desnudo y las curvas femeniles, no obstante nuestra naturalización de dichas expresiones del deseo; de la necesidad de seguir experimentando placer a partir de categorías estéticas provenientes del arte, relacionadas con la belleza, la fealdad, lo sublime, lo dramático, lo perverso; de la pertinencia de los valores plásticos como detonadores de la sensación, del misterio, de conocimientos diversos a los del pensamiento codificado; de la herencia activa de una vertiente modernista confiada en la condición aurática del arte, para distinguir lo ordinario de lo relevante, lo trascendente de lo pueril.

Sorteando estos desafíos, Juan Sebastián Barberá nos convence de la vigencia de una determinada visión del arte, fundamentada en la solidez del concepto arte (diverso a lo “gaseoso” del concepto diluido que suscriben, con Yves Michaux, los posmodernos), pero sobre todo, nos convence de la vigencia de sí mismo, como artista propositivo. Cercano y lejano a su propio devenir, a lo que de él conocemos, Juan Sebastián nos sorprende ahora por su constante evolución, capaz de eso, de sorprender, a través de signos que identificamos como suyos, desde hace décadas. Cercano y lejano a su poética reconocida, estabilizada en reconocimientos, exposiciones, publicaciones, Juan Sebastián experimenta con nuevos materiales, temas y métodos, que lo confirman como pintor, artista de la tridimensión, diseñador e ilustrador.

Me complace la amplitud de la muestra, que recoge precisamente esta diversidad suya, abierta además a los contrastes. Conviven el dramatismo y el erotismo de los grandes formatos con lo amoroso de los medianos que componen la muestra. En un ámbito pleno de sensualidad matérica, cromática y gráfica, de exquisiteces provenientes del buen hacer (y del bien decidir a propósito de los materiales, telas, bastidores y demás elementos), los seres amorosos celebran su pertinencia como temas del arte, así como su pertenencia a una visión incluyente y generosa, fraguada en la inteligencia y en la pasión, en el guiño luminoso y en el grito desgarrador, en la materia humana que encarna al deseo y a la carnalidad, a la capacidad de simbolizar y de soñar, a todo lo que a fuerza de confiarse al poder representacional del arte, nos repite y nos confirma como un espejo.

  • "Torturado l"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 30 cm
    Colección particular
  • "Torturado 2"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 30 cm
    Colección particular
  • "Torturado 3"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 30 cm
    Colección particular
  • "Torturado 4"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 30 cm
    Colección particular
  • "Torturado 5"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 30 cm
    Colección particular
  • "Torturado 6"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 30 cm
    Colección particular
  • "Torturado 7"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 30 cm
    Colección particular
  • "Torturado 9"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 30 cm
    Colección particular
  • "Fracturados ll"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 60 cm
    Colección particular
  • "Fracturados lll"
    2011
    Mixta sobre tela
    40 x 60 cm
    Colección particular
  • "Ciudad de noche ll"
    2011
    Mixta sobre tela
    60 x 80 cm
    Colección particular
  • "Ciudad de noche lV"
    2011
    Mixta sobre tela
    60 x 80 cm
    Colección particular
  • "Cara bonita"
    2011
    Mixta sobre tela
    120 x 80 cm
    Colección particular
  • "Sala de espera"
    2011
    Mixta sobre tela
    120 x 80 cm
    Colección particular
  • "Molestia ante la luna"
    2011
    Mixta sobre tela
    160 x 120 cm
    Colección particular
  • "Desnuda en la playa"
    2011
    Mixta sobre tela
    160 x 120 cm
    Colección particular
  • "La sirena"
    2011
    Mixta sobre tela
    160 x 120 cm
    Colección particular




Saramago

Juan Sebastián un goliardo dionisíaco
Adolfo Castañón
Guadalajara, México. 2010.

Conocí a Juan Sebastián a fines de los años 90, en la casa rural de su hermana, cerca de Xalapa. Entonces era muy joven (tenía 10 años menos que yo pero lo sentía como una persona mayor, pero ya pintaba, mucho y bien. Tanto me llamó la atención su pulso caligráfico y su impulso plástico que lo invité a integrarse a un proyecto que por entonces o dirigía yo desde el Fondo de Cultura Económica junto con Germán Carnero Roqué, representante peruano-parisino-español de la UNESCO en México, la serie Periolibros de grata y legendaria memoria donde se pusieron en formato de plana de periódico con tirajes de cientos de miles de ejemplares por todos los rincones de Iberoamérica obras de grandes autores iberoamericanos —como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Augusto Monterroso o José Saramago— (el autor que le tocaría ilustrar o acompañar a nuestro amigo Juan Sebastián Barberá Durón), ilustrados por grandes pintores de la región como Rufino Tamayo, Carybé, Oswaldo Guayasamin, Vieira da Silva o Arnaldo Cohen. Un proyecto tan importante que recibió la atención de la revista Time. Juan Sebastián hizo su tarea puntual y magníficamente y yo escribí un texto incluido en el libro afin contado sobre ese binomio singular que formaron José y Juan, Saramago y Sebastián.

Pero ¿quién es Juan Sebastián? ¿qué se trae o qué nos trae en su caja de sorpresas, en su caja desastre este activista de la tinta, el acrílico, la tela, el lino, la madera, la cerámica, el agua-fuerte, el agua-tinta y el bronce? El impulso vital y vivaz de Juan Sebastián es propio y heredado. Nuestro amigo que tiene nombre de profeta y apariencia de diablillo naïf o de goliardo dionisíaco. Trae en su sangre el gene o genio del arte pues es hijo de la ilustre clavecinista Luisa Durón. El clavecín está cerca del piano y del órgano y la pintura, o yo diría mejor la gimnasia plástica y plastiforme de este niño-grande que fue bautizado con el nombre de pila de Bach, el autor de la Pasión según San Mateo, tiene no poco que ver, ante mis sentidos sinestésicos que oyen con la mirada y ven con el laberinto del oído, con la música del órgano y las majestuosas coreografías contadas, cantatas del Dios Padre —Juan Sebastián Bach— de la música moderna y de la música de todos los tiempos. Probablemente a nuestro voluntarioso y empeñoso amigo le sorprenderá un poco esta ocurrencia, pues lo natural y previsible sería remitir su arte —como hacen los chaperones literarios de este baile plástico— a las figuras y obras de Pablo Picasso, Klimt, Schiele, Leonor Fini, Carybé. Sin embargo, invito a los diletantes que de este baile plástico la mano tengan un disc-jockey que hagan la prueba de intervenir la plástica de Juan Sebastián con las ondas acústicas de Bach, ya sea en interpretaciones convencionales o en las de Glenn Gould, Jacques Loussier y Vincent Grappelli, amigos de Bach y por ende suerte de tíos acústicos de nuestro ingenioso pintor.

Otro ascendiente musical que encierran según yo, los cuadros y producciones de Juan Sebastián es —agárrense— el de Richar Wagner, el creador de la ópera. La densa población que anima los ciclos mitológicos del hermano de Cósima tiene una contraparte en el despliegue coral, en los muchos rostros y cuerpos —la mayoría femeninas— que recorren los cuadros de Juan Sebastián. Pero hay además, según yo, dos factores más que lo vinculan a Wagner, El primero es de índole formal o temática. Si en la obra de Wagner se formaliza la estructura del leit-motif, a la faena polícroma y torrencial de Juan Sebastián la recorren como temas o motivos musicales ciertas figuras que él repite y recicla cada vez en un nuevo contexto y que constituye por así decir y para aludir al poeta Eugenio Montejo su Alfabeto del mundo. El otro rasgo es simbólico: la figura de Juan Sebastián me hace pensar en la del héroe Parsifal del Ciclo de los Nibelungos, no sólo por su semejanza física sino por que su virtud característica fundamental es una voluntad visionaria al igual que la de Juan Sebastián y de esa voluntad es precisamente prenda y demostración este libro que movilizó y representaré durante años, el pictórico y plástico del autor y en el proyecto a un amplio equipo de colaboradores y ayudantes que han trabajado. Pero esa voluntad es ante todo una voluntad interior, una voluntad aplicada o enfocada al mundo interior, como muestra la serie “Feliz Nuevo Siglo Dr. Freud”, interrogada, en el libro por el poeta y diplomático Edmundo Font. Lo que está en juego en el teatro de esta ópera plástica es algo muy íntimo y también muy común: la energía sensual, la libido. Y es de esta fuerza de donde Juan Sebastián extrae su creatividad; y es a esta energía y a su gobierno y dominio que Juan Sebastián le debe el título bien ganado que tiene de maestro. Otra figura que nuestro querido artista —y casi iba a decir arquitecto— exorciza en sus cuadros es la del también genial y a veces mal-geniudo Alberto Gironella cuyos huecos ensaya colmar Juan Sebastián con buen humor. Gironella es un pintor del humor hispánico y a veces del humor-negro. Juan Sebastián, en cambio, se distingue por el buen-humor, por una cierta bonhomía risueña que se abre paso por en medio de la truculencia y el enredo barroco, churrigueresco, a veces charrigueresco que impregna sus inconstantes geometrías.

La bonhomía de Juan Sebastián se resuelve en risa y sonrisa y —algo que no le disgustaría a Gironella, tan buen lector de Ramón Gómez de la Serna— en ambiente de Circo. Esta sería a mi ver que oye, a mis ojos que escuchan el otro dato que caracteriza el quehacer artístico de Juan Sebastián: una cierta condición espectacular y en última instancia circense. El círculo donde Juan Sebastián traza la ciudad de sus historias pintadas y cuentos de amor es precisamente el aro de arena de la pista de un circo donde desfilan y evolucionan trapecistas y malabaristas, saltimbanquis y lindas contorsionistas. En el círculo imantado, imaginado circo de Juan Sebastián esas historias pintadas y cuentos de amor surgen como prendas y secuencias de un diálogo incesante entre Arlequín y Pierrot, el payaso travieso y el payaso melancólico y delicado, fino como una virgen doncella.

Travesura y tristeza serían pues los polos emblemáticos que atraviesan la obra pintada, dibujada y esculpida de nuestro querido y admirado amigo.

Habría en medio, como un ecuador, una tercera figura, como en el Circo Ruso: la del payaso—maestro de ceremonias que domina todas las artes circenses y que lo mismo monta de cabeza al caballo que traga espadas de fuego o entabla un combate siempre ganado y siempre perdido. Y es que, en su gimnasio, nuestro amigo practica un deporte excéntrico que le es habitual a los poetas y artistas: el arte de la defensa personal… en contra o a favor de uno mismo y de los propios fantasmas, espectros, clones, dobles, simulacros que asedian al artista en sus noches y días de insomnio y deseo. Pues, por lo que se ve, por lo que pinta y pica, salpica y traza, Juan Sebastián combate mucho y se entrega a una suerte de fuego o de duelo colectivo entre los diversos agonistas de su escenario interior. Combate y trabaja mucho, alentado, fustigado y apremiado por una tercera figura, la silueta sonriente del Payaso Mayor que lo mismo vigila los actos de los otros payasos y artistas que mira de reojo cuántas personas pagaron su entrada y está atento a la gotera y a la calidad de las cuerdas que sostienen los trapecios. Artista polimorfo y apasionado de lo abigarrado y monumental, nuestro amigo se inscribe volens nolens —quiera que no— en esa línea de artistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros que fueron, además de pintores hombres de acción: militantes y hasta empresarios. Por eso puede decir: “todo se lo debo a mi manager, pero yo soy mi manager”. Esos pintores y artistas fueron tentados, al igual que Juan Sebastián, por la monumentalidad: fueron hombres-máquina que sólo respiraban a gusto en el aire de su vasto estudio-taller o de la plaza. Por eso no se necesita ser profeta para decir que este acto que hoy se celebra en esta ciudad espectacular y que gusta del espectáculo sabrá repetirse, aumentado y ampliado, con más cuadros y con más libros, con más cine y con mucho más público, con más circo y con más pista a lo largo de los años que vienen y que, por así decir, están a punto de pasar o ya pasaron. Muchas veladas de estas, te desea, querido Juan Sebastián este anónimo testigo de tus avatares cuyo mechudo perfil te acompaña en la foto que ahora nos está tomando con su imaginación el lector.

  • "Sueño del centauro ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "La muerte del centauro ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 70 x 50 cm.
  • "La decadente silla ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 70 x 50 cm.
  • "Instante de amor ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "Remembranzas ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "El Coche ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "El carcoma ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "La huida ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 70 x 50 cm.
  • "Amor Imposible ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "Atrapado ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 70 x 50 cm.
  • "Persecución ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "La muerte del Rey ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 70 x 50 cm.
  • "El rio ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 70 x 50 cm.
  • "El destierro ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "Transformación ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "La silla ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "Las cosas ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 70 x 50 cm.
  • "La vida propia de las cosas ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 70 x 50 cm.
  • "El descuadre ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "La imposibilidad ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.
  • "Fracturación ll"
    2010
    Técnica: Serigrafía, tinta china negra,
    dorada y/o plateada sobre papel
    Medidas: 50 x 70 cm.




Arte Objeto

El dragón Nicolás
(El mundo de Nicolás).

Vuela y pájaro no es,
no le gusta el agua ni el pescado panzón
drama no hace cuando le dicen tragón
ni come las frutas de la estación
De colores es,
Y vida le das cuando te imaginas lo que es
¿quién es?

  • "Dragón"
    1993
    Mixta sobre madera
    250 x 250 x 120 cm.
    Colección particular